¿Puedo enamorarme de un robot?

Los robots poco a poco invaden nuestras vidas, para bien o para mal, ellos están modificando nuestros vínculos sociales. Psicólogos y especialistas en ética advierten cómo nos afectan emocionalmente las relaciones con estos seres artificiales.

Billie Holiday – “i´ll be seeing you”

Te estaré viendo,
en todos los viejos lugares conocidos,
que este corazón mío abraza,
todo el día y a través de,
ese pequeño café,
el parque de enfrente,
el carrusel de los niños,
los castaños,
el pozo de los deseos…

Nostalgia a la tecnología

Se preguntarán porque pongo este video de esta canción de los 40s, pues esta fue la canción que le pusieron al robot Opportunity que este 13 de febrero fue declarado muerto (descenlazado de la tierra) Opportunity una de las más importantes odiseas espaciales de nuestro tiempo

15 años duro la exploración de este vehículo sobre la superficie marciana, vagó por el planeta rojo, encontrando en a su paso y durante los 45 km que recorrió pruebas concluyentes de que nuestro vecino albergó grandes cuerpos de agua líquida en un pasado lejano.

“Junto a su gemelo Spirit, Opportunity ha hecho de Marte un lugar familiar”, declaró John Callas, gerente de proyectos del Jet Propulsion Laboratory, después de que una feroz tormenta de polvo bloqueara los paneles solares del rover, impidiéndole  recargar sus baterías.

Los controladores del vehículo hicieron más de 835 intentos de contacto con el robot geólogo. Es por ello que le dedicaron la canción de Billie Holiday, esto provocó lágrimas en varios miembros del equipo. La única respuesta fue el silencio.

Se trataba del final. “Este es un día difícil”, dijo Callas en una suerte de funeral organizado en Pasadena, California. “A pesar de que es una máquina y nos estamos despidiendo, sigue siendo muy difícil y conmovedor”.

“Descansa, robot –escribieron en la cuenta oficial de Twitter de Opportunity–. Tu misión ha sido completada”.

 “Nunca me imaginé que estaría sentada frente a mi computadora llorando por un último mensaje de un robot en Marte, pero aquí me siento a limpiar las lágrimas”, dijo la escritora Jocelyn Rish.

Con esto nos damos cuenta, la disposición humana de sentir algo por una cosa inanimada, la de involucrarnos emocionalmente con objetos. Al fin y al cabo, Opportunity era eso: un cuerpo inanimado, un entramado de aluminio, cables, cámaras y paneles. Una cosa.

Los seres humanos creamos conexiones emocionales con objetos, por ejemplo, muñecos, motocicletas, autos y otras máquinas. Si están equipadas con características o partes comparadas con las del ser humano –como ojos o brazos–, las percibimos como entidades en lugar de dispositivos o herramientas. Les asignamos nombres, tratamos a aspiradoras robóticas como “ellas” en lugar de como “eso”.

Simpatía por lo artificial

A medida que los asistentes digitales se vuelven omnipresentes, nos estamos acostumbrando a hablar con ellos como si fueran seres sensibles. Hay quienes ya tratan a Siri, Alexa o Google Home como confidentes, como amigos y terapeutas.

La apariencia de las máquinas juega un papel importante en el comportamiento que tenemos sobre ellos. En 2016, investigadores de la Universidad de Stanford descubrieron que la gente se siente muy incómoda cuando se les pedía tocar las partes íntimas de un robot. “El actuar de las personas hacia los robots una manera primitiva y social”, dice la Jamy Li, una de las autoras del estudio. “Las convenciones sociales sobre tocar las partes privadas de otra persona se aplican también a las partes del cuerpo de un robot“.

Otorgamos a los robots más inteligencia de la que realmente tienen. Los robots aún no pueden lidiar con cosas más allá de sus límites. Esto, en ciertas ocasiones suele ser divertido y en otras, problemático.

En el caso de Opportunity, la percepción social estuvo, tal vez, influenciada por personajes como el robot Wall-E. Y también por el curioso estilo de redacción de las cuentas oficiales de Twitter

Esto es el inicio de una etapa en la adaptación a la sociedad de la tecnología, específicamente los robots, existen ya estudios de los derechos legales que pueden obtener los robots, ¿estaremos entrando a un mundo de ciencia ficción?, les dejo ahí la pregunta.

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Ernesto Mota
Nací en el d.f., sigo siendo defeño, hoy radico en la hermosa ciudad de Cuernavaca, Morelos, soy Ing. en Sistemas computacionales, con un posgrado en Tecnologías de información, Doctorando en ambientes virtuales de aprendizaje y realidad aumentada, Tecnólogo es mi categoría laboral, y mi linea de investigación es la realidad aumentada aplicada a nuevos entornos de aprendizaje.

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