IBM y Fujifilm logran almacenar 580 TB en un cartucho de cinta

Alta capacidad y densidad de almacenamiento con un menor costo (cuando no se está utilizando no consume energía) y mayor seguridad frente a ataques de hackers estas son solo algunas de las principales razones por las que la tecnología de almacenamiento en cinta, lejos de desaparecer, está viviendo un nuevo repunte gracias al cloud computing.

A pesar de los grandes avances de almacenamiento, las cintas siguen siendo un sistema de almacenamiento en uso en los grandes centros de datos.

No es solo que una buena parte de los datos que se han creado a lo largo de la historia todavía se guardan en cinta (datos para la ciencia básica, películas cinematográficas, la banca, los seguros…), si no que incluso los grandes proveedores de Internet tienen guardada un montón de información en cintas.

Google, por ejemplo, pudo recuperar en 2011 mails perdidos por un fallo gracias a que tenía sus copias de seguridad en cintas de almacenamiento.

Microsoft también explicaba en 2018 que para garantizar la continuidad de Azure contaba con 72.000 cintas de almacenamiento.

Recientemente, IBM presento, en colaboración con Fujifilm (con quien colabora desde hace años en tecnología de almacenamiento de cinta), lo que consideran es nuevo récord mundial en almacenamiento de cintas: 317 gigabits por pulgada cuadrada de densidad de área (aproximadamente 27 veces más que la densidad de área utilizada en las actuales unidades de cinta comerciales de última generación).

Aunque aún no hay un producto comercial disponible, IBM asegura que gracias a este avance un solo cartucho de cinta (que cabe en la palma de la mano) podría almacenar unos 580 terabytes (TB) de datos.

Para conseguir estos datos se han combinado tanto una nueva cinta desarrollada por Fujifilm como unos nuevos algoritmos desarrollados por IBM.

La primera ha desarrollado Ferrita de Estroncio (SrFe) para sustituir a las partículas de ferrita de bario (BaFe) que actualmente recubren el medio de almacenamiento de la cinta magnética.

El SrFe puede convertirse en partículas más pequeñas con «propiedades superiores«, lo que significa una mayor densidad de almacenamiento en la misma cantidad de cinta, según explican los implicados.

Pero, además, se ha desarrollado una nueva tecnología de cabezal de cinta de baja fricción (para que puedan usarse cintas muy lisas) y un detector que permite la detección fiable de los datos escritos en el medio SrFe a una densidad lineal de 702 Kbpi cuando se lee con un sensor de lectura TMR ultra-estrecho de 29 nm (nanómetros) de ancho.

Los ingenieros de IBM también han desarrollado otras tecnologías para mantener el posicionamiento de los cabezales de lectura/escritura de las cintas, haciendo que sean más precisos y que puedan localizar mejor el contenidos.

“Combinando todas las tecnologías, conseguimos menor fricción y más velocidad así como una precisión de menos de 3,2 nanómetros”, explica Mark Lantz, Manager Advanced Tape Technologies en IBM Research.

Este mismo responsable añadía que, dado que todos estos avances se han conseguido por una combinación de diferentes tecnologías, su llegada como producto comercial dependerá mucho.

Hay algunos algoritmos que son más fáciles de implementar”, señalaba.

No obstante, cabe señalar que FujiFilm prepara cintas con hasta 224 Gbit por pulgada cuadrada, lo que permitiría alcanzar un límite de 400 TB por cinta.

No es la primera vez que IBM consigue estos récords.


Según sus datos, son seis las veces que sus ingenieros han establecido estas cuotas.

En 2017 contábamos cómo se había alcanzado una densidad de almacenamiento de 201 gigabits por pulgada cuadrada.

El almacenamiento en cinta es una de las opciones que hay para guardar la información digital.

Las primeras unidades se remontan a mediados del siglo pasado y se emplearon para el almacenamiento de datos.

Aunque con el paso de los años han ido apareciendo nuevas opciones para el almacenamiento y parecía que la cinta estaba destinada a desaparecer, el cloud computing ha hecho que viva una nueva segunda juventud.

Copia de seguridad del sistema, el archivo de datos y el intercambio de datos son algunos de los principales usos que se le sigue danto a la cinta, cuyos principales beneficios son la durabilidad a largo plazo, el bajo coste, la alta capacidad de almacenamiento de datos y la seguridad que ofrece.

De hecho, el almacenamiento en cinta puede proteger los datos de la empresa de los ciberataques eliminando la opción de conectividad de red.

El CERN, de hecho, asegura que una de las razones por las que siguen confiando en la tecnología de cinta para guardar buena parte de su información estriba, precisamente, en este aspecto.

Según explicaba Alberto Pace, Head of Storage en CERN, esta institución tiene más de 3.000 servidores con 220PB de información en 70.000 discos y 30.000 cartuchos de cinta con 360 PB en librerías.

“La gestión de datos en cinta soluciona algunos problemas, como la disponibilidad, el control de acceso, la distribución de datos, los archivos, la historia y la preservación de los datos”, explicaba en la presentación de los nuevos avances de IBM.

Para este responsable, el almacenamiento es cinta es algo estratégico cuando buscas la eficiencia en energía (cuando no están en uso, las cintas no consumen electricidad), menor costo por TB almacenado y una alta latencia para la preservación de los datos a largo plazo.

“Para algunos esta alta latencia es una desventaja”, reconoce Pace, “pero para nosotros es una ventaja por cuestiones de seguridad, ya que evita la corrupción de los datos en cuestión de minutos o segundos provocada por virus o errores”, detalla.

Alberto Pace asegura que si en 2018 grabaron 115PB de información en cinta, este dato se doblará cada año durante los próximos 3 o 4 años.

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Ernesto Mota
Nací en el d.f., sigo siendo defeño, hoy radico en la hermosa ciudad de Cuernavaca, Morelos, soy Ing. en Sistemas computacionales, con un posgrado en Tecnologías de información, Doctorando en ambientes virtuales de aprendizaje y realidad aumentada, Tecnólogo es mi categoría laboral, y mi linea de investigación es la realidad aumentada aplicada a nuevos entornos de aprendizaje.

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