Hacker logra grabar un video en un viejo cassette de audio


Hace algunos años, lo mejor y más usado para grabar audio eran los famosos cassettes y ya con el paso del tiempo los CDs y los archivos digitales mejoraron mucho la calidad del audio. Pero como descubrió Kris Slyka, el cassette es un medio pésimo para grabar y reproducir videos. Sin embargo, los problemas de calidad no hacen que el ingenioso truco de Slyka con una vieja grabadora de casetes sea menos impresionante.

Kris Slyka decidido quiso darle otra oportunidad al concepto reutilizando cintas de cassette para capturar y reproducir video, pero como no tenía intención de crear un dispositivo para vender en masa, adoptó un enfoque diferente. Usando una grabadora Sony de consumo, pero de alta calidad, ideó un método para codificar videos a todo color en una señal que podía grabarse en un cassette de audio utilizando las conexiones de entrada estéreo de la grabadora. Pero requirió algunos sacrificios.

Los lectores más veteranos de Azul Web recordarán que Mattel hizo algo similar en los años 80 con la videocámara Fisher-Price PXL 2000 PixelVision, diseñada especialmente para niños. Para que fuera relativamente accesible y pequeña, PixelVision utilizó cintas de cassette de audio que estaban ampliamente disponibles y eran baratas en aquel momento. Para adaptarla a las demandas del vídeo, la videocámara grababa la cinta aproximadamente nueve veces más rápido de lo que lo haría una grabadora de audio, pero los resultados eran granulados, ondulados y en blanco y negro con problemas derivados de la velocidad de reproducción. Como resultado, la PXL 2000, a pesar de ser innovadora, estuvo lejos de ser un éxito.

Como vive en un condado que usaba el formato PAL para las emisiones de televisión en definición estándar, Slyka calculó que un video con una resolución de 768×576 píxeles a 25 cuadros por segundo ascendía a un poco más de 11.000.000 de píxeles por segundo. Eso requeriría un ancho de banda con creces superior a lo que las cintas de cassette estándar fueron diseñadas para capturar. Simplemente, no tenían suficiente fidelidad para acomodar un flujo de datos tan grande. La única solución al problema era hacer algunos sacrificios en lo que respecta a la calidad de imagen.

Estos sacrificios equivalían a tomar un flujo de video de 768×576 píxeles a 25 cuadros por segundo y comprimirlo a una resolución de tan solo 100×75 píxeles a cinco cuadros por segundo. Para suavizar el video entrecortado, Slyka duplicó la velocidad de fotogramas entrelazando las imágenes, pero eso resultó en que la cantidad de píxeles en un fotograma se redujera a la mitad. Puesto que los cassettes podían acomodar dos canales de audio para reproducir sonido estéreo, Slyka encontró una manera de usar el segundo canal para incluir también información de color.

El resultado de la calidad de la imagen es entre abismal y casi imposible de ver, y puesto que ambos canales transportan datos de video, no hay forma de incluir una banda sonora que la acompañe. Como señala Slyka, hay una buena razón por la que se inventaron cintas VHS más grandes (y sus primos Betacam aún más grandes). Estas aumentaron el tamaño y la sensibilidad de la cinta magnética para acomodar las señales de video analógico con un gran ancho de banda.

Slyka se conformó y lo olvido.

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Ernesto Mota
Nací en el d.f., sigo siendo defeño, hoy radico en la hermosa ciudad de Cuernavaca, Morelos, soy Ing. en Sistemas computacionales, con un posgrado en Tecnologías de información, Doctorando en ambientes virtuales de aprendizaje y realidad aumentada, Tecnólogo es mi categoría laboral, y mi linea de investigación es la realidad aumentada aplicada a nuevos entornos de aprendizaje.

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