Qué es la Web3 y por qué el mundo cripto habla tanto de ella

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Muchos de nosotros ya estamos al tanto de lo que son los conceptos de metaverso y blockchain, ahora lo que resta es informarnos sobre web3. Tal concepto ha ganado tracción en 2020 y sigue dejándose caer en los artículos que hablan sobre NFTs, criptomonedas o finanzas descentralizadas. Pero es bastante más que eso.

La web3 es un concepto que define la evolución de la internet que conocemos, y su principal característica es que será una internet descentralizada y para eso utilizará la tecnología de blockchain.

Historia de la web

Si la web de los comienzos, llamada 1.0, giraba en torno a los hiperenlaces, y la web 2.0 lo hace en torno a las redes sociales; la web 3.0 se basa en los tokens, las unidades digitales de intercambio de tecnologías blockchain.

Este nuevo modelo de web tiene muchos servicios basados en la economía de los token, de manera que la propiedad y el control de estos servicios estaría distribuida entre los dueños de los tokens, que son también usuarios. Los tokens, como sabemos, tienen valor de intercambio, por lo que esto implica que los usuarios pueden cobrar su dinero cuando quieran.

La web3: la promesa de una web donde el usuario estará en el centro como creador, pero sobre todo como poseedor, como dueño de esos tokens. Es una web, que según Samuel Gil, inversor y socio en JME Ventures, “tiene lo mejor de las dos webs anteriores. Los usuarios crean, los programadores crean y son ellos los que monetizan”.

La web3 y lo mejor de los dos mundos

En una entrevista a Jotdown explicó que es una de las áreas que más le interesan porque el mundo cripto y blockchain permiten colaborar. “Si piensas un poco en la flecha de la historia, para que pudiéramos colaborar entre más gente, casi siempre ha provocado más centralización. Una tribu, un Estado pequeño, la Unión Europea. Casi siempre parece que la colaboración entre grupos más grandes requiere la centralización del poder y esto es justo lo contrario. Es un mecanismo para que gente que no se conoce de nada y que a priori no confían entre sí puedan colaborar. Eso cambia el dinero, el sistema financiero, el arte digital y no digital, lo cambia todo. El potencial transformador que le veo a esta tecnología es brutal, a pesar que obviamente está en un estado inicial”.


Gil considera que el ethos de la web 1 y la 3 se parecen bastante. “Lo que pasa es que en el medio hemos aprendido a hacer muchas otras cosas”. Define a la web3 como abierta, donde “el valor va mucho más hacia los creadores y usuarios y no tanto a las compañías”. Reconoce que en la web 2.0 hay usuarios que invierten tiempo y esfuerzo en hacer crecer su base de seguidores en plataformas como Twitter o Instagram, donde algún valor económico extraen, “pero es un valor con muchísima más fricción, y si mañana surge una nueva red social no hay portabilidad”, señala.

Fernando Tricas es profesor de informática en la Universidad de Zaragoza, y se define como un “agnóstico” sobre el tema, sobre todo porque piensa que la web3 parece algo más teórico que realidad por ahora. Dice que la web 1.0 ya era descentralizada en origen, y si se habla de esto ahora puede ser otro intento de dotar de valor a la blockchain y su mantra de la descentralización.

¿web3 o Web 3.0? El punto desaparecido

Si es una evolución de la web 2.0 ¿por qué ahora se le ha quitado el punto? Algunos, como el escritor de ciencia ficción, Robin Sloan, se han preguntado si el nombre puede venir de web3.js, una colección de módulos para interactuar con nodos Ethereum mediante diferentes protocolos (Ethereum es una blockchain que nació con el objetivo de mejorar las capacidades de Bitcoin para incluir capacidades de programación que pudieran dar lugar a la creación de contratos inteligentes ‘smart contracts’). Tricas explica que web3.js permitiría interactuar con una blockchain ethereum y esto ligaría, de cierta manera, la web3 con Ethereum. Sloan especulaba con que tiene sentido leer en web3 el concepto de “una internet basada en Ethereum”.

Lo cierto es que el primero que habló de Web 3.0 fue Tim Berners Lee en 2001 [PDF]. La denominó Web Semántica y estaba orientada a añadir información a la web con el objetivo de que no sólo las personas pudiesen ya leer sus contenidos sino también las máquinas. Había mecanismos como lenguajes de metadatos y estructuración de la información para hacerlo más sencillo. Todo esto fue ampliamente sobrepasado con los avances en inteligencia artificial, que gracias a la eficacia de algoritmos de procesamiento de lenguaje natural y de aprendizaje, nos han llevado a una web donde las máquinas efectivamente ya ‘entienden’.

La pregunta por el punto desaparecido apunta a entender si se trata de un concepto nuevo o uno viejo. “Quienes hayan puesto este nombre a la web3 han decidido ignorar esta parte de la historia de la web o, a la manera de la informática, hacer una nueva rama (fork en inglés) diferenciándose de la web 3.0 anterior. Probablemente también quieren separarse de las máquinas que comprenden los contenidos porque eso abre la puerta a la vigilancia y el espionaje de las redes que llaman centralizada”, opina Tricas.

¿Sólo el mundo cripto está hablando de web3?, pregunto a Gil, que dice que cree que también gente del web 2.0. “No tengo muy claro si web3 es un subconjunto de cripto o un rebranding (un cambio de marca) del mundo cripto”, reflexiona.

web3: transparente, privada, capitalista o democrática

Todos los entusiastas de la web3 señalan la promesa: será una web más democrática, más abierta, donde la descentralización de los servicios se refiere a que cualquiera puede ser propietario. Y más transparente, porque los datos de las blockchain son completamente abiertos y públicos, con lo que los participantes pueden ver lo que sucede.

La identidad y la privacidad en esta web serán diferentes también. La identidad estará ligada al wallet o cartera digital del usuario que participe en ella. Mientras en la web 2.0 los métodos de autenticación como OAuth o el email más contraseña casi siempre requieren que el usuario entregue datos privados y personales, en la web3 las carteras digitales son completamente anónimas a menos que el usuario decida vincularlas públicamente a su identidad.

Pero a la vez, la web3 es un modelo donde debes poseer, debes ser dueño de tokens o activos digitales para participar. Gil no está de acuerdo con eso. “Muchas veces, el ser usuario de ciertos servicios ya te recompensa, porque una manera de tener sin invertir es ser usuario”. Gil se refiere a que los usuarios tempranos de ciertos productos pueden conseguir lo que llaman “airdrops”, una metáfora de un helicóptero que deja caer dinero en cierto lugar, y que se refiere a incentivos que dan algunas plataformas a estos primeros usuarios.

“Lo que es el cambio de paradigma brutal es el cambio de alquilar a ser propietario. Tú entras en Twitter, tú inviertes un montón de horas para tener tu audiencia, y estás confiando en la buena fe del servicio. En cambio en la web3 tú eres dueño de los activos y te podrías llevar tu audiencia a otro lugar si tú quisieras. Es ese cambio de mentalidad”, dice.

Descentralización de la web3, ¿hasta qué punto?

La característica clave de la web3 es la descentralización, pero ¿qué quiere decir esto? ¿Cada internauta debería tener un servidor? No exactamente. En redes descentralizadas basadas en blockchain no existe la idea de servidor: cada nodo tiene capacidad de almacenar y publicar contenido. “Sería parecido a las redes P2P donde ponemos a disposición de la red una cierta información, que se registra en una blockchain, que es la que hace de guía para los demás cuando alguien quiere encontrar un objeto”, explica Tricas.

La web3 por tanto tiene un modelo con características, según Tricas, “interesantes” de independencia del proveedor, ya que la blockchain no puede censurarte, por diseño. Gil lo ejemplifica con Ethereum, al que describe como “un gran ordenador descentralizado, en el cual la gente aporta los recursos necesarios para crear ese ordenador y recibe Ethereum. Ethereum sería el equivalente a Amazon Web Services del mundo centralizado, si quieres”.

Aunque todo esto discurre sobre la infraestructura física de internet, las redes de comunicaciones y los centros de datos, la estructura descentralizada de estos nodos blockchain sí permiten que la red tenga menos vulnerabilidades. La reciente caída mundial de Facebook mostró el problema de la centralización de los servicios.

“El problema que tenemos hoy es que la mayoría de tráfico de internet entra por muy pocos lugares: la familia de servicios de Facebook, o la de google”, dice Gil. La descentralización tiene sus ventajas y sus desventajas: mayor descentralización implica menos posibilidad de caídas, pero menor velocidad de procesamiento.

“Ethereum es un ordenador mundial donde cada nodo está ejecutando el mismo código, lo que lo hace tremendamente lento e ineficiente pero a la vez tiene esa ventaja de que no hay un punto único de fallo. Mientras con la arquitectura actual sí los hay, a pesar de que hay backups o infraestructura de resiliencia. Cuanto más descentralizado seas, menos vulnerable eres y a su vez más difícil es que tengas un rendimiento muy alto porque tienes el problema de coordinar esa maraña de agentes descentralizados”, explica Gil.

Libertad y acceso en la web3

¿Podría la web3 resolver problemas como el de la censura de internet, cuando un gobierno decide cortar acceso a su territorio? La principal fortaleza de las redes descentralizadas es esta, que es prácticamente imposible que todos los nodos de una red estén caídos, responde Tricas. “Pero, al final, los contenidos estarán en algún sitio y su disponibilidad dependerá de este. Es imaginable que puedan aparecer modelos de replicación, o mayor cantidad de contenido en la propia blockchain, para remediar estos problemas. Sobre el corte de acceso, hay dos aspectos: si nos cortan el acceso a la red es como si nos cortan la electricidad, hay poco que hacer. Pero la censura o prohibición de un determinado contenido se hace mucho más difícil, por las propias características de la blockchain (replicada en un montón de nodos y, por lo tanto, muy difícil de bloquear; también, consolidada con sus mecanismos criptográficos, que hacen que sea muy difícil modificar su contenido)”.

¿Qué pasará en la web3 con la falta de acceso de calidad de gran parte de la población del planeta? Tricas tiene dudas, porque todo lo que tiene que ver con la blockchain es más costoso (en recursos necesarios) por las operaciones criptográficas relacionadas. “Si añadimos esa capa de complejidad hacemos más difícil la censura (y eso beneficia a las personas que viven en países con censura) pero perdemos en velocidad y ligereza (no hay nada más ligero y accesible que una vieja página web en html de la web 1.0)”, explica.

Gil cree que en el ciclo de hype (entusiasmo) de este tema, como suele suceder con innovaciones tecnológicas, estamos “al principio del principio del principio”. “Puede que estemos ante una burbuja y sin embargo que a largo plazo seamos optimistas con la tecnología”, dice. Compara a la web3 con una MVP, como se dice en el argot de las startups, un Producto Mínimo Viable, que todavía tiene muchas carencias. “Pero el tema es que algunas tecnologías avanzan a un ritmo exponencial, y las personas somos extremadamente malas anticipando el cambio exponencial. No somos capaces de ver cómo será esto en 10 años”.

Fuentes

Samuel Gil, inversor y socio en JME Ventures, Fernando Tricas, profesor de Informática, Universidad de Zaragoza, Tim Berners-Lee, James Hendler y Ora Lassila. The Semantic Web [PDF], Why Web3 matters, Chris Dixon, Notes on Web3, Robin Sloan, Newtral

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Ernesto Mota
Nací en el d.f., sigo siendo defeño, hoy radico en la hermosa ciudad de Cuernavaca, Morelos, soy Ing. en Sistemas computacionales, con un posgrado en Tecnologías de información, Doctorando en ambientes virtuales de aprendizaje y realidad aumentada, Tecnólogo es mi categoría laboral, y mi linea de investigación es la realidad aumentada aplicada a nuevos entornos de aprendizaje.

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